EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO

 


EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO



Uno va de un lado a otro.

Busca, procura, niega, da.

Todo parece tener sentido, pero no es así. Ni siquiera el acto de buscárselo acaba dando resultado y ese es el problema. ?Que ocurre cuando le das la vuelta a la mesa, tantas veces, observas el plano desde tantos puntos de vista, que definitivamente comprendes la inexistencia de sus aristas, lo inevitable de asumir que  donde no hay no va a aparecer espontáneamente, que esta ausencia no remite a nosotros, que esto no es nada personal, que no te dan lo quieres (de entrada) porque no existe.

Como principio, todo parece estar en contra. Medramos (es obligado) por lo nuestro y después se revela la otra gran mentira: hay que recuperar el tiempo perdido. Cuál es el significado? Pues eso, a falta de una varita mágica con la que nos devuelvan el tiempo penado por no tener, no amar, no acaparar, sin que importe su esencia, nos conformamos con vengarnos de la vida, porque ese es nuestro poder; nosotros, hormigas cósmicas, podemos ejercer nuestra venganza particular contra el mar de polvo y gas, que se extiende sin fin.

El tiempo perdido ya no va a volver y digo ya, para echarle una mano a mi querido amigo, el presente. Qué pasaría si solo nos fijásemos en él? Imagina. De repente, pasado y futuro se han esfumado. Buena cosa. De súbito, cuestiones como la culpa, ansiedad, saldrían volando por aquella proverbial ventana del olvido mientras los muros de este espacio mental, nuestro apego, se derrumbarían, en un ejercicio de pura consciencia. Ya nada importaría. La consciencia acerca de esa capacidad para las decisiones y el gusto (ego) por pensar que nuestras son las consecuencias, emergería de esos fosos donde la dejamos, brindándonos la Epifanía de que el camino andado no nos pertenece, pues solo hemos cumplido con nuestra función. No somos soldados por cuenta propia, siempre hay algo más grande que nosotros. Tan solo ejecutamos acciones, vivimos las consecuencias y si alguna vez luchamos, lo hacemos porque creemos que la realidad es nuestra enemiga, o mas bien, ese monstruo que es el concepto que hemos creado de ella. Como especie, no abandonamos nunca el conflicto. La vida, la experimentamos. Pasa a través de nosotros, como red de arrastre y en nuestra malla se quedan los escasos, pero preciosos restos de ese pez que es el sentirnos vivos.

Cuando te levantes por la mañana, si presientes la derrota, no pienses en las oportunidades esfumadas, en lo negado, los que no se quedaron, lo ausente, en definitiva, aquello que añade a la cuenta del tiempo perdido. Respira. Inhala, exhala. Se consciente, por una vez en tu vida, de la trampa del pasado, comprende que no estas aquí para buscar nada, pensar nada ni conseguir nada, contempla como la vida esta pasando a través de ti y tu no la controlas. 

Como decían en una película reciente, en realidad, nada importa.


Momentos musicales:

Toquinho - Aquarela - https://www.youtube.com/watch?v=dzzrdbVt7HY

     

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